Un objetivo es una dirección, no un destino

Pensar tu objetivo como una dirección y no un destino tiene un significado trascendental: permite enfocarte en el proceso.

Enfocarte en el proceso crea oportunidades diarias de lograr pequeñas victorias. Estas pequeñas victorias sirven como puntos de paso en el camino hacia el dominio/maestría, ayudándote a mantener la motivación a largo plazo. El proceso estimula el progreso, y el progreso, en un nivel neuroquímico profundo, nos prepara para persistir.

El establecimiento de metas y objetivos es una poderosa herramienta para aumentar el nivel de participación en un programa de entrenamiento, o en cualquier actividad que desees mejorar, por medio de cambios de conducta a través de valores progresivos de éxito (es decir, metas) que se establecen para lograr un deseado baremo de éxito (es decir, la meta a largo plazo). Es importante que el establecimiento sistemático de metas fomente la sensación de maestría y éxito a medida que persigues el nivel u objetivo. Los sentimientos de éxito y competencia favorecen tu compromiso y ayudan a mantener tu actitud hacia el entrenamiento, nutrición, descanso, etc.

“Un objetivo es una dirección, no un destino. El proceso te mantiene presente en tu viaje”.

Magness & Stulberg

El establecimiento de metas no es una tarea fácil ni mecánica. En lugar de que tu entrenador, evalúe tu situación y te imponga metas, es importante que, primero, identifiques tus deseos reales y juntos pauten los objetivos que realmente deseas alcanzar. Para luego identificar metas cuantificables, alcanzables y consistentes.

El propósito de una meta a largo plazo es dotarte de un “rumbo” interesante. Un objetivo elegido que surge de tus deseos y acordado entre ambos tiene un gran nivel de importancia y sentido ya que establece la dirección de las metas a corto y mediano plazo proporcionando una dirección que vos valoras. Es más probable que sigas y mantengas una actividad que te resulte valiosa, si tiene un fin, que si la realizas sin un propósito o sentido. 

Las metas a corto plazo proporcionan la estrategia a fin de lograr paso a paso una meta lejana. Las metas a corto plazo que plantean un reto son una herramienta útil para poner en relieve tu esfuerzo e intensidad, que se traducirá en un significativo cambio psicológico y fisiológico. Por tanto, una meta a corto plazo bien planteada representa un compromiso entre la garantía del éxito, como en el caso de un objetivo demasiado fácil, y un esfuerzo muy grande. Estas metas no tienen sentido sin un grado razonable de dificultad.

Aparta un “papel” o una nota en tu celular y ve escribiendo, a medida que surjan, esas metas que pasan por tu mente. No importa cuán irrealizables se vean hoy, solo “bájalas al papel”. Luego será hora de ponerse a trabajar en ese plan para que cada “punto de paso” se parte del sendero que te llevará en el rumbo que deseas.

“No te juzgues en relación con los demás. Júzgate a ti mismo contra versiones anteriores de ti mismo y el esfuerzo que estás haciendo en el momento presente. Esta es una de las formas de competencia más sanas que existen.”

Magness & Stulberg

Referencias:

  • Stulberg, B., & Magness, S. (2019). The Passion Paradox: A Guide to Going All In, Finding Success, and Discovering the Benefits of an Unbalanced Life. Rodale Books.

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